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Editorial #650

Más impuestos, más deuda… al tiempo

Alejandro Tello Cristerna pasará a la historia como el mayor responsable del endeudamiento de Zacatecas.
Habiendo sido secretario de Finanzas en la administración de Miguel Alonso Reyes, fue el estratega que hizo pasar la deuda de 664 millones de pesos, como la dejó la ex mandataria Amalia García Medina, a 5 mil 321 millones de pesos como terminó en 2012, año en que Tello Cristerna dejó la Sefin para competir por un escaño en el Senado de la República.
En los últimos años del alonsismo la deuda creció otro tanto hasta dejarla en 7 mil 915 millones de pesos, lo cual comprometía más del 90% de las participaciones federales y dejaba a las siguientes administraciones atadas de mano para futuras inversiones.
Es en esas condiciones, en las que Tello Cristerna llega a la titularidad del Poder Ejecutivo, en una situación tan dramática, quizá incluso para sorpresa de él mismo, que fueron él y sus allegados quienes empezaron a hablar de “quiebra técnica” para referirse al estado de cosas que le dejó su amigo, compañero de partido y de grupo.
Para salir del atolladero financiero, había varias posibilidades, la primera de ella era dar muestra voluntad política para aplicar las medidas resarcitorias impuestas por los órganos de control en distintos niveles de la administración pública, no sólo para recuperar algo del dinero que se ha ido al caño de la corrupción, sino también para enviar el mensaje de que no se tolerarían las mismas prácticas que se han dado en el pasado.
Sin embargo, esta alternativa significaría un alto costo político, enemistarse con los padrinos políticos, exponer a su partido a una división interna y abrirle un flanco de debilidad a la oposición.
La segunda alternativa era el camino de la austeridad, recortes significativos que fueran superiores a los 16 tristes millones de pesos que se vanaglorian en haber ahorrado, que permitieran romper con la tradición de que nos salga más caro el caldo que las albóndigas, es decir, que nos cueste más mantener la pesada nómina burocrática, sus viáticos, prestaciones y requerimientos, que los servicios que brindan.
No obstante este camino también implicaría generar antipatías al interior del equipo que, a su ver, mucho ha sacrificado para llegar a donde están como para que ahora se les diga que no pueden hincarle el diente a lo que ellos francamente sienten que merecen.
El tercer camino era el del alza de impuestos, el cual, pese a que ello generará mayores dificultades económicas, fue el elegido. El próximo año iniciará con un aumento significativo en todos los rubros tributarios donde se aporte algo a la UAZ, además del impuesto a la nómina, a la extracción de materiales, remediación ecológica, etcétera.
La cuarta vía, también elegida era la del incremento de la deuda, y sí, también se optó por esta alternativa, sólo que bajo el elegante nombre de “refinanciamiento”, sin que hasta ahora sepamos la tasa de interés, si será fija o variable, y las condiciones generales de este nuevo empréstito.
Lo hecho, hecho está, sólo quedará esperar que la historia acomode a cada uno en su lugar.

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