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Editorial

Ni una más, ni una menos

Nos disponíamos, como cada semana, a profundizar sobre el tema de portada, a contarle cómo es que ha afectado de tal manera a la entidad que la mitad de sus recursos se vaya a pagar una robusta nómina, y a pagar las mil y un prebendas que tienen la alta burocracia, y cómo también frena el desarrollo el que el 10% de los ingresos del estado vayan a parar a la deuda pública que se disparó durante el gobierno de Miguel Alonso Reyes.
Se acercaba el cierre de edición y estábamos listos para hacer el sesudo análisis financiero a partir de los datos del Instituto Mexicano de Competitividad (IMCO), cuando llegó la noticia de que un joven había rociado con gasolina e incendiado a su propia hermana, de 27 años, quien además se encontraba con ocho meses de embarazo.
Si bien esos recursos, que se van a los bolsillos de quienes componen la gruesa lista de nómina, son equiparables también a equipo médico, quirófanos y camas de hospital, cuya disponibilidad hace posible que una vida subsista o no, no podíamos dedicar este espacio a tratar la danza de las cifras, cuando una atrocidad, como la mencionada, ocurre en nuestra tierra.
Recientemente, las mujeres en Argentina salieron a las calles a protestar por el feminicidio de una de sus compatriotas, y se volvió viral el mensaje de las mujeres que exigían respeto a sus personas, sin importar su vida sexual, su forma de vestir o sus hábitos.
En México, casos como el que indignó al país del sur, pasan desapercibidos con frecuencia. No hace mucho, en Calera, Zacatecas, supimos de una mujer que fue violada por su novio, incluso utilizando un palo de escoba. Las heridas de este hecho la dejaron sin vida. Hoy sabemos de Claudia, como se llamaba esta joven madre que fue incendiada, y no podemos más que temer que no será la última en sufrir esta violencia.
Claudia murió al día siguiente de los hechos en un hospital especializado en quemaduras, en San Luis Potosí, hasta donde fue trasladada para su atención, mientras su bebé era resguardado en el Hospital de la Mujer, luego de que se le practicara una cesárea de emergencia que a la postre le salvó la vida a la recién nacida.
Independientemente de nuestro género, de nuestra circunstancia, el llamado al “Ni una más, ni una menos” tiene que venir de todos los frentes, de mujeres y de hombres, de jóvenes y de viejos, de todos los que tenemos una mujer que queremos y respetamos cerca de nosotros. Es por ellas, y es por todos.

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